Tal como sucedió en junio y en julio, este mes -más precisamente el pasado lunes 5 de septiembre-, El Economista publicó otro artículo de mi autoría que os incluyo debajo en su sección Empresas & finanzas sobre el miedo a emprender.
En la nota comparto brevemente algunos consejos tendientes a colaborar para que logremos erradicar el miedo a emprender.
A continuación os dejo con el artículo y os invito a compartir sus comentarios debajo.
¿Cómo quitar el miedo a emprender?
No haciéndolo solo. Crear un negocio es una tarea demasiado difícil para una única persona. Sí, nuestra sociedad idolatra a los héroes, pero el ‘llanero solitario’ no existe: Henry Ford y Thomas Edison eran genios y amigos, Rosalía Mera creó Inditex junto con su ex Amancio Ortega, y Emilio Botín es biznieto, nieto, sobrino, hijo, hermano y padre de banqueros. Todos ellos crearon multinacionales junto con familiares, colegas y otras personas que debían ser de todo menos tontas.
Ante estos ejemplos todavía no sé por qué el vox populi idolatra al empresario ‘Juan Palomo’. Está probado que toda startup solvente tiene al menos 3 perfiles en su equipo: un ingeniero que ejecuta el producto que se vende, un directivo que sistematiza y obliga a hacer ganar dinero, y un ‘chalao’ con visión e inconsciencia para tirar del carro y convencer a todos de que su negocio va a cambiar el mundo.
Y si crítico es tener un equipo de trabajo equilibrado, la verdadera clave del éxito de un emprendedor está en su capacidad de generar en torno a si un grupo de socios compuesto por personas más inteligentes y expertas que él mismo.
Para conseguir a estas personas habla con clientes, proveedores, inversores, otros empresarios, ve a eventos, escucha conferencias, bucea en LinkedIn, queda con ellos, háblales de lo tuyo, interésate por lo suyo, y desarrolla una relación personal. Haz amigos. Pero solo amigos que hayan hecho con mucho éxito lo que tú pretendes hacer ahora. Y como de amistad se trata ofréceles enseguida algo de mucho valor: un negocio, un proyecto, una ponencia. Si son gente brillante estarás obligado a hacerles ofertas también brillantes, y eso les demostrará lo que tú vales y lo generoso que eres. A la larga apostarán por ti, y querrán ayudarte con su sabiduría, tiempo, dinero o contactos. Ya no estarás solo.
Persiste hasta ‘ligarte’ gente experta que quiera compartir tu proyecto. La vida es demasiado corta para trabajar con mediocres, especialmente cuando se trata de algo tan duro como emprender.
FUENTE: El Economista.esSi quieres descargar el artículo en formato PDF puedes hacerlo AQUI.
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Miguel Ángel









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