Soy usuario acérrimo de Delicious. Y soy un enamorado de redes de favoritos como Diigo o Xmarks. Me parecen una de las fuentes de información (empresarial o no) más potentes de Internet.

Para quienes no sabéis lo que es una red de favoritos, os diré que se trata de una aplicación de Internet que permite guardar en línea las direcciones de tus páginas web favoritas (en rigor, cualquier URL). En otras palabras, se trata de pasar tus favoritos de Windows o los marcadores de Firefox a Internet.

¿Y qué ganas tú con eso? Dos grandes cosas.

  • Que puedes acceder a tus favoritos desde cualquier ordenador con conexión a Internet, no solo el tuyo.
  • Que puedes enlazar tus favoritos con los de otras personas, y crear así una base de datos colectiva de información que puedes explorar. ¿Y cómo se consigue esto último? Pues “etiquetando” la dirección de la página web con una o varias palabras descriptivas y fáciles de recordar. Por ejemplo, la web http://www.bbva.es la puedes etiquetar como “banco”, “financiera”, o “hipotecas”.

Cuando entras en tu cuenta de Delicious, por ejemplo, y quieres acceder a tus favoritos, puedes hacer clic sobre tu etiqueta “banco”, y te saldrá el BBVA, o el Santander, si por ejemplo has etiquetado solo 2 bancos. Pero la verdadera madre del cordero reside en que la etiqueta “banco” seguramente no solo la has usado tú, sino muchos otros usuarios más. Por eso si pulsas “banco” en todos los favoritos de todos los usuarios de una red social de favoritos aparecerán tus 2 bancos, y todos los que hayan etiquetado los demás usuarios. Así tendrás las direcciones de muchos más bancos, aparte de los 2 que etiquetaste tú.

Vale, la palabra “banco” es obvia. Pero imagínate que haces clic en las etiquetas “márketing”, “proveedores de Internet (ISP en inglés)”, “gratis”, “abogados”… ¡exacto! Encontrarás webs relacionadas con los conceptos que describen cada etiqueta, pero con la ventaja de que no explorarás todo Internet, sino solo aquellos favoritos que han seleccionado un grupo de personas. Y esto es fantástico porque si usamos Google (que, por cierto, es una máquina) y buscamos la palabra clave “abogado” nos aparecerán millones de resultados, y seguramente mucha morralla.

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En cambio, si vamos a una red de favoritos y buscamos por la etiqueta “abogado” nos aparecerán muchos menos resultados, y seguramente encontraremos lo que queremos, es decir, la dirección de un bufete de abogados, ya que han sido unas personas y no una máquina las que han hecho la selección. Y, evidentemente, es más probable que una persona piense como nosotros que un robot, por mucho que se llame “Google”.

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Y aún más. Imagínate que buscas en Delicious por la etiqueta “abogados”, y te salen 2 webs que son las de 2 bufetes, y resulta que han sido etiquetadas por 112 y 34 usuarios cada dirección. Al lado te sale otra dirección de otro bufete de abogados que solo ha sido etiquetado por 1 usuario. Eso ya da bastante información: al menos quiere decir que esos 2 bufetes son los favoritos de entre 112 y 146 personas … y cuando bendicen el agua.

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En resumen, estos son los 2 grandes valores de las redes sociales de favoritos:

  1. Permite tener tus favoritos desde cualquier conexión a Internet
  2. Los usuarios filtran el trigo de la paja: solo lo mejor, en opinión de la comunidad, tiene derecho a ser considerado mis favoritos. Por tanto, muy a menudo se encuentra aquí información de más valor que usando Google, Yahoo! o Live a lo bestia.

Ya solo por estas 2 razones estás tardando en apuntarte a Delicious, Diigo o Xmarks, colgar tus favoritos (también puedes importar fácilmente los que tienes en tu ordenador), y contribuir con tus “favoriteces” a ordenar un poquito el caos que es Internet.

Experimentad con las redes de favoritos. Os lo recomienda el “Google Humano”. Y si las usáis para otras cosas, aparte de las que digo aquí, ¿por qué no dejáis un comentario en el blog y las compartes con nosotros?

 

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