7 preguntas para evaluar la información que encuentras en internet. Preguntas 1-3
Como prometí hace unos días, voy a desarrollar y explicar las preguntas clave para ayudarte a determinar si una información que encuentras en Internet es valiosa, interesante, ruido o pura mentira.
1. ¿La encontré yo solo o me la ha recomendado una fuente de confianza?
Sí uno es un explorador de información experto puede fiarse de sus capacidades. Ahora, muchas veces es más rápido y efectivo dejarse guiar por un experto, sobre todo en los temas que no dominamos. Encontrar hoy expertos es fácil: nuestros contactos físicos, nuestros contactos en redes sociales como LinkedIn o Xing, los contactos de nuestros contactos, etc. Y para ser un mejor explorador de información hay que molestarse en aprender técnicas que van más allá de Google, tener herramientas adecuadas, desarrollar sentido crítico…
2. ¿Quién y por qué la puso aquí? ¿Por qué es gratis (o no)?
Piénsalo bien: si es fácil de encontrar en Internet y gratis será por dos razones: o porque se quiere que la información sea fácilmente encontrable, o porque en el fondo no vale nada, y por eso es gratis. Datos más sensibles, pero igualmente públicos, como por ejemplo las cifras de facturación de una empresa, empiezan ya a costar dinero (por ejemplo, en EInforma o Axesor, aunque yo tengo un truco para sacar eso gratis). Datos aún más valiosos, como por ejemplo las patentes, se encuentran en Internet pero hay que pagar para usarlos. Y la fórmula de la Coca-Cola jamás saldrá en Google (ni su algoritmo de búsqueda, por cierto). Desengáñate: la información valiosa o es difícil de encontrar, o vale dinero acceder a ella.
3. ¿Quien ésta detrás?
Esto es algo que echo mucho de menos en Internet: ¿quién está detrás de la información? El anonimato está bien para algunas cosas, pero yo no me fiaría de una información que me diga que mañana las acciones de Telefónica doblarán de precio si detrás no hay una fuente. Y no digamos si la fuente es César Alierta o el vidente Rappel. La regla de oro es no fiarse jamás de aquella información cuyo autor no esté identificado: una institución solvente, una empresa de renombre, o una persona que sepa. El anonimato no vale ni para ligar.
En el próximo artículo continuaré con las preguntas 4-7. ¡Te espero!
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Estimado señor “Google Humano”:
Lo que diferencia una página “del montón” de una página que me motive a escribir en el blog de su autor, es lo que los norteamericanos del centro llamarían el factor wow, que se traduciría por guau, por-qué-demonios-no-se-me-ha-ocurrido-a-mí-algo-así… Bueno, quizás en España se sustituiría el guau por algo más castizo.
El caso es que te escribo simplemente para felicitarte por tu aproximación tan lateral al asunto de las búsquedas en Google y te lo dice alguien que hasta dar con tu página se consideraba un experto buscador en buscadores.
ENHORABUENA
En cuanto a como te encontré, tenemos un contacto en común en una de esas redes tan útiles como impersonales: Enrique Brito.
¿O eran redes inútiles y personales?
En cualquier caso, me daré de alta en tu boletín y seguiré aprendiendo.
Un cordial saludo
Javier Farrugia
Google aficionado
Hola Javier:
Gracias por tu comentario y elogios.
Lo de la aproximación “lateral” no se me había ocurrido, pero es rigurosamente cierto. De hecho soy historiador de formación, y lo de convertirme en un “Google Humano” tiene un origen tan sencillo como adaptar las habilidades que desarrollé como historiador (capacidad de documentarme en multitud de ámbitos -y, a diferencia de en la actualidad, casi ninguno digital-, análisis de información, desarrollo de argumentos y presentación de resultados) al mundo de la empresa. Y mira por donde, descubro que algo tan vital para mi antigua profesión como estar bien informado no es tan corriente en el mundo de la empresa, a pesar de que nos tiramos el pisto de estar en la “Era de la información”. El paradigma es el uso de las herramientas (buscadores básicamente, porque si ya vamos a directorios u otras…), porque los que deben ir más allá de la primera página de resultados de Google son una minoría.
En fin, que vamos de lo que no somos. Y mira que informarse bien es relativamente fácil: aprendes a usar unas herramientas, tienes un poco de sentido crítico, y comunica de manera directa. En mi opinión estas habilidades tendrían que exigirlas igual que exigen el inglés, pero como no dan rentabilidad (aparentemente) a corto plazo, pues se dan por sobreentendidas. Y así nos va.
Gracias por tu comentario y seguimos en contacto.
[...] el artículo anterior, hoy te doy 4 preguntas más para que puedas evaluar la calidad de la información que encuentras [...]
Buen día Miguel Ángel.
Sentido crítico, cuestionar la validez y verificar la autoría de la información, imprescindible como google humano.
Un abrazo.
José Luis