4 grandes verdades sobre la información de parte de un historiador metido a empresario

Ser historiador es maravilloso. Aunque tuve que cambiar de profesión para ganarme la vida, raro es el día que no aplico mis habilidades y conocimientos al mundo en el que me nuevo ahora: el de la creación y crecimiento de empresas. Y no solo por nostalgia, sino porque es verdaderamente increíble el poder que tiene hibridar conocimientos, unir lo aparentemente ilógico: la reflexión humanista, largoplacista, y el cruel mundo del dinero, infinitamente cortoplacista.
Este ver el mundo del business con los ojos del historiador me permite comprender con más profundidad comportamientos y errores en los que una y otra vez cae la gente a mi alrededor. En lo referente a lo que más me gusta, explorar y usar información, he llegado a la conclusión de que hay 4 grandes verdades que no solo me hacen ser más productivo, sino que también me hacen ser más sabio a la hora de ejercer mi trabajo actual. No puedo evitar querer compartirlas con vosotros.
1- La buena información está en numerosas fuentes
Me muero de risa cuando oigo a alguien afirmar que todo está en Internet. A esa persona le diría que se leyera mi libro Patrimonio y que viera que para demostrar que en la administración española de protección del patrimonio del XIX plagiaba a los franceses (sí, sí, plagiaba) tuve que irme a una biblioteca de Burdeos, y leer en francés una recopilación de documentación administrativa publicada hace 140 años. Y si este ejemplo os parece muy lejano del día a día de una empresa, ¿qué tal os vale el pedir información a tus propios clientes? Es lo que estoy haciendo yo con los suscriptores de mi boletín y usuarios de mis herramientas: igual que preguntaba a expertos donde estaba la información de mi tesis, pregunto hoy a mis usuarios, y su información y opiniones no las puedo encontrar en otra parte. E Internet estaba presente en ambos casos (¿dónde creen que está el catálogo que me permitió encontrar ese libro? ¿Cómo creen que me comunico con mis clientes?), pero con una genial “herramienta”, que me permite llegar a donde la información digital no puede.
Sí. Internet hoy es el gran depósito de información. Pero allí no está todo. Ni de lejos. De una sabia combinación de fuentes de los “Tres Universos de la Información” (webs, redes sociales, pero también libros, artículos, y no digamos conversaciones con gente que sabe) sale el conocimiento. Y a la larga, el dinero.
2- Lleva tiempo (mucho) destilar la mejor información
Y en los mejores casos años, décadas, y hasta siglos. ¡Glubs! ¿Y si mi jefe me pide mi informe para mañana? Pues bien, hazlo, pero no os engañéis en vuestra empresa: el conocimiento resultado de dicho informe será, en el mejor de los casos, superficial.
Para empezar, plantéate que hacerte con la panorámica completa de todas las fuentes de información disponibles llevará tiempo. Te lo he dicho más arriba, si hay que investigar 3 universos de información (física, digital y personas) para acceder a buena información en numerosas fuentes, eso llevará días, semanas, meses. Sí, es frustrante saberlo, pero más peligroso es autoengañarse pensando que puedes hacerlo en 5 minutos, que es lo que tarda una búsqueda en Internet.
Los historiadores sabemos bien eso. En recopilar todas las fuentes de mi tesis tardé 10 años, y aún me quedaron multitud de fuentes por mirar. Pero piensa también que incluso los grandes gurús de cualquier tema son tan expertos porque llevan años y años experimentando y reflexionando.
Experiencia. Conocer todas las fuentes, dónde están, cómo usarlas, la terminología que usas, hacerte con el conocimiento, básico para que luego se te ocurran filigranas. Y las mejores fuentes de información, las que todos reconocen como esenciales, son seleccionadas y permanecen en el tiempo. En el mundo de la empresa todo es para ayer, y con poco tiempo no hay ni profundidad ni reflexión. Además, en el mundo de la empresa hay poco archivo, o tiene poca costumbre de revisar el pasado, que es lo que hacemos los historiadores. Resultado: reinventamos la rueda una y otra vez, incluso dentro de nuestras propias organizaciones. Y todo, sencillamente, porque no revisamos nuestros archivos, o peor aún, porque no registramos ni guardamos aquello que hacemos, nuestro “patrimonio informativo”, para darle nuevos usos de valor en el futuro.
Sí, los proyectos en los negocios siempre son “para ayer”. Y en algún momento hay que recopilar lo que hay y tomar decisiones. Pero que eso sea así no es óbice de que seamos conscientes de que la buena información, como el buen vino, necesita años reposando en barrica.
3- Hay que ser crítico con la información hasta el extremo
Sospecha de tus fuentes. Hay dichos que permanecen en el tiempo sencillamente porque pasan de padres a hijos, y cuando un investigador dedica tiempo a investigar el detalle con todos los elementos llega a la conclusión … de que es mentira. Colón no fue el primero en llegar a América, Sherlock nunca dijo “elemental, querido Watson”. No te creas todo lo que lees simplemente porque lo has encontrado.
Ya sé que no puedes ni ser nihilista ni investigar absolutamente toda la información que manejas, pero es sano sospechar por sistema. Y aún cuando saques conclusiones, reserva siempre un margen al error propio, y a que tus fuentes sean incompletas o, simplemente, falsas. No aceptes lo que hay por que sí, incluso viniendo de fuente sólida (aunque la experiencia demuestra que tienen un porcentaje más alto de garantía). Y si lo aceptas, contrástalo.
4- Rompe con toda lógica
Así es como avanza la ciencia. Si haces lo de siempre, generarás lo de siempre. Yo soy historiador, empresario y director de un programa de emprendedores de alto potencial de crecimiento. Una combinación rara, de la que salen elementos nuevos y originales.
Ya sé que los que nos rodean (jefes o clientes) nos presionan para generar lo de siempre; yo no soy la excepción. Y no porque no se nos valore que seamos rompedores y originales, sino porque una cosa es decirlo y otra distinguirse de la masa saliéndose del tiesto (y no digamos si sales “radicalmente” del tiesto). Continuamente en mi trabajo desafío a la lógica: un historiador metido a emprendedor, un director que busca maneras nuevas de sacar su trabajo, un Google Humano que busca información empresarial y la empareja de maneras peregrinas…
Sé valiente y combina la información en todas sus formas posibles. El sueño de la razón produce monstruos, dijo Goya. El sueño de la locura produce genialidades, dirían Don Quijote y Dalí.
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Este artículo me recuerda mi época académica universitaria,¿cuántas veces nos obligaban a no tragar entero e investigar a fondo? muchas!. ¿Cuántos nos dedicábamos realmente a investigar? muy pocos. Tristemente veo como hoy día los estudiantes, futuros profesionales, pretenden encontrar todo en internet y desde hace una década para ser exactos, observo las bibliotecas cada vez menos concurridas. Esto me recuerda que a parte de libros escritos por gurús, también se pueden hallar estudios, estadísticas, informes que pueden servirnos como fuente; y si no están las que requerimos pues, recurrir a la fuente primaria para ayudarnos a generar nuestras propias conclusiones, sería bueno, sin tener que dejarnos influenciar siempre por opiniones de terceros. Además, para un problema particular, es mejor una solución particular en vez de una genérica. Un buen punto a tener en cuenta para lograr la creatividad y la innovación y así lograr la diferenciación en el mercado.
Excelente artículo, muchas gracias por compartirlo.
Gracias por el comentario Juliana.
No pararé de insistir en que tener “alfabetización informacional” (es decir, saber encontrar, gestionar y destilar la información que necesitas) es una habilidad transversal tan imprescindible hoy para un buen profesional como hablar inglés o usar el ordenador.
Desgraciadamente, la gente se queda en el uso superficial de Internet, es decir, de salir al paso con lo primero que sale. Además, el cortar-pegar elimina todo tipo de esfuerzo.
Así que es obligación de todo “Google Humano” estar alerta de esos “parásitos de la información”, porque lo único que hacen es ruido, aparte de engañarse a si mismos.
Un saludo.